jueves, 14 de abril de 2016

73 - 9

Hola mochuelines,

Escribo hoy aún con la emoción de lo que hace apenas cinco minutos acabo de terminar de ver. Y no por esperado, el resultado final es menos impactante. Y es que la derrota de los Grizzlies esta noche frente a los Warriors se veía venir, venían de un back to back, tenían a dos de sus tres mejores jugadores, Marc Gasol y Mike Conley, lesionados, y se enfrentaban a una apisonadora que llevaba dos dias de descanso. Pero lo impactante no ha sido ganar a los Grizzlies, no, lo realmente sublime ha sido que en los 82 partidos que han jugado esta temporada regular, desde que empezara allá por el 30 de octubre de 2015, sólo han perdido 9 partidos, ganando los 73 restantes. 73-9. Los warriors han conseguido la mejor marca de la historia de la NBA, batiendo a los Bulls que tenían el record de 72-10 desde el año 96. Uno de los récords más difíciles de superar de la historia ha caído.


Por supuesto, esta entrada no estaría completa si no hablara de Stephen Curry. Actualmente, el mejor jugador del mundo. Futuro Hall of famer. Y, ahora mismo, la sensación con respecto a el es que si las lesiones le respetan, podría acabar siendo considerado el mejor de la historia y un game changer total. Y es que tiene mucho mérito que un jugador de sólo 1,91, flacucho y no muy fuerte, que en sus primeras temporadas pasó auténticos calvarios con sus lesiones de tobillos, haya llegado donde ha llegado don Stephen. Creo que nunca nadie había dominado la NBA de forma tan aplastante siendo físicamente tan inferior a sus rivales; pero él lo ha hecho a base de talento puro.
Ya el año pasado fue elegido MVP de la temporada, y esta temporada ha elevado su juego de tal manera, que ha conseguido ser el MVP con un mayor incremento de anotación en su siguiente año, pasando de los 23,8 ppp de la temporada 14-15 a los 30 ppp de ésta. Y lo ha hecho a base de tirar más lejos y con mejores porcentajes. Se han visto videos de sus durísimos entrenamientos lanzando una y otra vez a canasta, y de la forma más rápida posible para que lo que hasta ahora resultaba imposible, en él se convierta en algo habitual: lanzar triples de más de 9 metros con porcentajes que muchos quisieran en sus tiros de 2 puntos. De hecho, durante la retransmisión del partido de ayer la TV americana daba un dato demoledor al respecto: el porcentaje de tiros de más de 9 metros anotados por Curry era del 48%, el del resto de la liga del 7%. El trabajo duro da sus frutos, y todo su entrenamiento le ha servido para promediar 5 triples por partido esta temporada, cuando lo normal para un triplista de élite son entre 2 y 3.
De hecho, hasta hace tres años el récord de mayor número de triples en una misma temporada era de Ray Allen, con 269. En 2013 lo batió anotando 272, el año pasado volvió a superarlo con 286, y este año ha anotado la friolera de ¡402! Un récord aún más impresionante si cabe que el de las 73 victorias por la diferencia que hay entre su precedente y él mismo.


Sin embargo, un jugador no hace un equipo. Curry no ha estado solo, y aunque no voy a detallar demasiado la aportación del resto del equipo, sí merecen al menos una mención.
Los siguientes jugadores en importancia del equipo han sido Draymond Green y Klay Thompson. Green venía de renovar este verano por una jugosa cantidad, con la duda que eso despierta: ¿Se tirará a la bartola ahora que ya tiene su vida más que asegurada? Pues no, más bien ha hecho lo contrario: demostrar que merece cada dólar que gana, subiendo su ya extraordinaria aportación para ser uno de los jugadores más completos del equipo. Su colección de triples dobles y ser el único jugador en la temporada (y en lo que llevamos de década) en hacer un 5-on-5 así lo atestigua.
Por otra parte, el otro Splash brother ha seguido haciendo lo que mejor sabe hacer: defensa y enchufar, sobretodo desde la línea de 3. No en vano, el también ha superado esta temporada los 269 triples de Ray Allen.
El quinteto lo completan un pivot propenso a las lesiones, pero determinante cuando está sano, como es  Andrew Bogut, y un joven alero todoterreno, cumplidor en ataque y en defensa, como Harrison Barnes.
Y en el banquillo, mucha calidad de la mano de Shaun Livingston, Andre Iguodala, Leandro Barbosa, Festus Ezeli, Marresse Speights; y también la aportación no tan brillante pero necesaria de Brandon Rush, Anderson Varejao, James McAdoo y Ian Clark. Comandados impecablemente por Steve Kerr (que formaba parte de aquellos Bulls del 72-10) y por Luke Walton.
Son muchos los records que ha roto este equipo, desde el de mejor comienzo, ganando de forma consecutiva los primeros 24 partidos de la temporada hasta llegar a estas 73 victorias. Y la estadística dice que un equipo campeón que empieza tan bien la siguiente temporada siempre repite campeonato.
El próximo sábado empiezan los playoffs y no me pienso perder un detalle de la que ya es una temporada histórica.


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